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AL FRESCO
Dicen los que reivindican, que la calle es de todos. Pero no. La calle es de ellos. De los que salen y disfrutan de ella, en ella y entre ellos. La calle es de quien la crea con sus pisadas. Funde unas calles y otras con sus paseos. En Orgaz el suelo empedrado es de quien se atreve a pisarlo. De los tacones desafiantes, sin miedo al desequilibrio y de las fuertes botas de trabajo.
En verano más que nunca la calle se vuelve escenario de las más hermosas representaciones. No hay telón que divida la zona de acción, por lo que siempre estás en escena. En cualquier momento eres tú el protagonista. Una partida de cartas en según qué guión, deja de ser un simple juego, para ser una fotografía atemporal, gracias a la cual las personas mayores del pueblo sienten que el tiempo ha pasado, pero que no todo cambia.
¿De verdad va todo mucho más rápido ahora? No lo creo. Tan sólo hay que buscar una situación y un espacio, como lo son estas calles de Orgaz, para ver que esa frase (en estos tiempos el mundo va demasiado rápido), es una excusa para que caigamos en esa velocidad inconsciente.
© 2009
